domingo, 12 de julio de 2015

Esperanza

Todos los Riové se habían instalado prácticamente en Granite Falls. Ya habían pasado dos largos meses desde la desaparición de los niños.


Cada mañana sin falta Rosario llamaba a su esposo. Este debía cuidar de sus otros hijos y atender varios negocios en casa, pero al igual que todos estaba comprometido con la causa, y tenía por su cuenta a varios rescatistas investigando. La guardabosques y el personal a su cargo también se esforzaban en la búsqueda, todos lo hacían ... Simplemente los niños eran la prioridad, dejando en segundo plano los problemas que los habían afectado semanas atrás, o al menos intentándolo a su manera ... 


Pero aún con ello, ninguno alcanzaba a imaginar que en medio de todo esto, un nuevo miembro de la familia intentara hacerse un espacio entre ellos.


Izán: ¿¡Te das cuenta de que prácticamente en nuestra situación no podemos tener idea alguna de quién es el padre!?
Francis: ...
Catalina: Sí ... ¿Pero qué puedo hacer yo? ¡No contaba con esto, Izán!


León: Pero es que no entiendo nada ... ¿No se suponía que estabas planificando?
Izán: "Estaba" ...
Catalina: Izán y yo habíamos tomado la decisión de tener un segundo hijo, así que dejamos de planificar desde un tiempo antes de todo lo que pasó.
Francis: ... Esto es incómodo.
Izán: ¿Tú crees?


Rosario: Vaya cosa ... Supongo que aún era muy pronto para que lograras quedar embarazada tras el retiro de la protección y por eso no ... Bueno, ya sabes.
Catalina: *asiente* ... De momento solo puedo decir que las nauseas son cada vez peores, y por muy poco que sean confiables estas pruebas caseras creo que es demasiado evidente.
Todos: ...
Catalina: Y seguimos sin encontrar a los niños, no sé cuanto pueda tolerar todo esto ... Ahora solo tengo un motivo más para seguir angustiándome.
Rosario: Catalina ...
Izán: Al bebé en camino no le faltará nada, libre de quién sea el padre al final.
Catalina: Izán ...


Francis: Cuenten conmigo para lo que sea, supongo que si es pelirrojo aún más.
Izán: Eso no es gracioso, Francis.
Francis: Tampoco es una broma ... Si me corresponde, pues me corresponde y es todo. Soy consciente de lo que hice aunque haya sido un imbécil.
León: ... 

"¡Espera, espera! ¿¡Pero en qué momento León y Francis arreglaron las cosas!?"  ~ ¿No lo había dicho? Pues verán ... Tras aquel incómodo recibimiento en casa después de una "noche loca", Francis siguió a León cuando este si dirigió a la biblioteca en busca de Luisa, siendo testigo de todo lo ocurrido.

Aquello fue suficiente para el hombre de ojos azules, quien arrepentido, no dudo por un segundo más en darle una nueva oportunidad a su esposo ... Además, claro, de pedir perdón por lo que él mismo había hecho.


Pasaron nueve largos meses desde que la familia por poco se rompe en su totalidad.


Tal y como se había dicho, efectivamente Catalina estaba esperando un bebé, y aunque a esas alturas seguía siendo imposible para todos saber quién era su padre, todos tomaban al pequeño por igual, incluso el mismísimo León que ... Siempre tan "buenazo", perdonó a su hermana por lo que había hecho, pues ... Él le daba la razón en que él mismo había dado rienda suelta a al menos la mitad del conflicto.


Nueve meses ... Tanto tiempo había servido para arreglar las cosas, volver a ser una familia, unidos. Realmente ninguno tenía la culpa de lo ocurrido, simplemente cayeron en un juego de una persona despreciable que atacó a cada uno en su punto más débil, a la que, para fortuna de los cuatro, jamás volvieron a ver ... 


Pero sí, no por eso las cosas eran tal como antes, pues si bien había perdón por cuenta de todos para todos, no había romance  Aún tras varios meses, ninguno se sentía capaz de intentar algo, ya fuese por vergüenza o porque simplemente, no se sentía con derecho ... Eso principalmente por cuenta de Catalina e Izán, que aunque seguían enamorados, no habían renovado sus votos, ni siquiera dormían juntos. Una pareja como la que formaban ellos necesitaba mucho más tiempo para volver a lo que fue, nada más.

Eran felices de alguna manera, pero solo en ese aspecto, pues algo los seguía marcando inevitablemente ... Aquellas sonrisas solo duraban minutos, pues solo era cuestión de que la imagen de la pequeña Débora viniese a la mente de todos para romperles el corazón. Tanto ella como Víctor seguían sin aparecer ... Los rescatistas incluso los dieron por muertos, pero ellos se negaban a desistir en encontrar aunque sea un solo rastro de ambos, al igual que los Lápida.


Catalina: Ellos aparecerán ... ¿Verdad?


Izán: Catalina, por favor ...
Catalina: Si no la hubiese dejado alejarse del campamento ella-
Izán: Basta, te he dicho mil veces que esto no es tu culpa.

Una de las razones por las que Catalina no se sentía con derecho a siquiera coquetear con su ex-esposo era por lo ocurrido con la hija de ambos.


Todos daban a los niños por muertos, que probablemente se habían encontrado con un oso como mínimo. Los hombres de la casa no querían creerlo, pero igual se les hacía lo más lógico. Seguían pagando por labores de búsqueda para encontrar algún rastro, por mínimo que fuera ... Pero lo cierto es que lo hacían principalmente por Catalina que era la única que tenía una esperanza firme en que tanto Débora como Víctor seguían con vida.

La princesa de Fabián siempre fue una mujer terca, pero en ocasiones esa terquedad era una virtud ... Y para Izán, ver a la mujer que amaba sin dudar en lo que le dictaba su corazón respecto a su nena, cuando pensaba en lo peor posible al respecto, volvía a darle una esperanza en que ella seguiría con vida en algún lugar.


Lo bueno del paso del tiempo es que ayuda en gran medida a sanar las heridas ...


Izán: Para ti.
Catalina: ¡Izán, es hermosa!

Y cuando hay amor real de por medio ...


Difícilmente no se darán segundas oportunidades ... "Oportunidades reales", cuando estas comienzan a cicatrizar.


Catalina: ¡Te amo tanto!
Izán: ¡Tú eres mi vida, mujer! ¡Tú y nuestra hija son lo que más amo en todo el universo!

Catalina e Izán no renovaron sus votos ...


Izán: ¿Qué dices?
Catalina: Ay, qué nervios ...
Izán: Vamos ... ¡Dime algo que me tienes en ascuas!


Catalina: ¡Pero si ya sabes qué voy a responderte! ¡"Sí" y mil veces "sí"!
Izán: ¡Jajajajaja!

Pero por lo menos volvieron a tener una relación formal.


Por el lado de Francis y León las cosas no eran muy diferentes ... De hecho habían avanzado desde un poco antes, y su relación volvió a ser tan sólida como siempre.


Cuando el amor es verdadero difícilmente no triunfará ... ¡Y los Riové son una muestra clara de su magia! Quienes unidos, sin importar las dificultades, siguieron adelante , superando cualquier obstáculo juntos como la gran familia que eran.


Francis: ¡Ay no! ¿¡Ya viene!?
Izán: ¡Lo sé, Francis! ¡Eso es demasiado!


León: Ustedes nos esperarán aquí, porque a este paso les va a dar un infarto. Yo te llevo al hospital, Cata.
Izán & Francis: ¡León!
Catalina: Muchas gracias, hermano.

¿Y qué ocurrió con el parto de Catalina? Pues bien ...


Tras llegar al hospital, pasó poco más de una hora antes de que Catalina fuese atendida, y por poco esta mujer se decanta por ir y gritarle a todo el personal ... De hecho así hubiese sido sin duda alguna, sino fuese porque su hermano estuvo a su lado intentando calmarla a todo momento.

Eran demasiados pensamientos juntos, la ansiedad era excesiva ... Pues además, estaba el hecho de que ninguno tenía idea de quien resultaría ser el padre de la criatura.


Finalmente Catalina fue atendida ...


Y tras una larga labor de parto ...


Llegó al mundo el pequeño Donatello Riové ~


Un bebé fuerte y muy sano, que entre lo muuuuuuy poco que se alcanzaba a ver, unas muy delgaditas hebras de cabello rojizo salían de su pequeña cabecita.

Con un examen de sangre confirmaron lo que ya era obvio, igual, era mejor asegurarse.


Catalina: ¿Quién es el nuevo tesorito de mamá?


Donatello: ...
Catalina: Te amo, mi bebé ~

Estaban felices ... ¡Los Riové tenían merecido desde hace mucho un buen motivo para ser felices!


Es cierto ...


El pequeño "Don", como le llamaban con de cariño, difícilmente podría ocupar el lugar de su hermana mayor en el corazón de todos ...


Pero por lo menos aliviaba en gran parte el dolor en cada uno.

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