domingo, 12 de julio de 2015

Lejos de todo


~ ~


Débora: ¡Víctor!


Débora: ... Supongo que todavía estará pescando.
Patricia: ...
Débora: ¡Mamá Paty nos necesita en casa, Víctor!


Víctor: Paciencia ...


Víctor: ... Ya picarán.
Débora: ¡Es hora de comer!
Víctor: ¿¡Comida!? *suelta la caña y corre a casa*


Patricia: Jeje, este niño no cambia ~
Víctor: ¡¡Mamá Paty, muero de hambre!!
Débora: ¡Jajajajaja!

Tras ocho años de desaparición, el equipo de rescate no había logrado dar con Débora Riové y Víctor Lápida ~


Pero por lo menos, estos no acabaron como decían los rumores, pues el destino jugó de su lado, al menos en parte, al dar con una solitaria mujer que entre su curiosidad una noche, dio con ambos niños mientras discutían cerca de uno de sus huertos ... Patricia, la ermita.


Víctor: ¡Mmmmmm!
Patricia: Come con calma ...
Víctor: ¡Rico!
Débora: Entiende que no queremos otro susto como el de la última ve-


Débora: ¡Agh, mosquitos!


Víctor: Voy a acabar por ponerme celoso, porque esos mosquitos parecen amarte.
Débora: Ay, no molestes D:!
Patricia: ¡Jajajajaja!

Cuando fueron encontrados por ella, ambos niños no podían parar de llorar entre su susto y alivio, sobre todo Débora que era la más afectada en ese instante.


"Mamá Paty", como con el tiempo el par de chicos comenzaron a llamarla de cariño, simplemente los acogió en su hogar perdido en medio de la nada, formando con ambos una pequeña pero muy movida familia, cuidándolos como si fueran sus propios hijos, y enseñándole a cada uno a valerse de todo lo que la naturaleza les podía brindar.


Patricia: Y ahí van con su incesto extraño, jeje ~

Sobre qué pasó en cuanto a ellos propiamente ...


Supongo que no es necesario dar mayores detalles.


Ya bastante bien se llevaban en su niñez como para no imaginar siquiera que acabarían juntos, ¿verdad? Aún más estando perdidos en la nada, teniéndose únicamente el uno al otro ... Fuera de Patricia y sus cuidados, sueguro, pero supongo que entienden a qué me refiero por ese lado ~


Víctor: Mmmmmm ... *probando*
Débora: ¿Y qué encontraste esta vez?
Víctor: ...
Débora: ¿Vic?


Víctor: ¡Malussacia! ¡No puede ser otra!
Débora: Oh, creo que leí sobre ella. ¿Esa no es la que tiene propiedades vigorizan-
Víctor: *se levanta de golpe muy enérgico*
Débora: ¡Jajajajaja!
Víctor: *le quita el plato y lo hace a un lado*
Débora: ¡Oye, no seas idiota! ¡Tengo hambre! D:
Víctor: Shhhhh, shhhhh ... Mamá Paty aún está en el huerto más alejado, ¿cierto?
Débora: Pues sí, pero-


Víctor: ¿Aprovechamos?
Débora: Mira cómo eres ...
Víctor: Jejejeje ... Ya luego te tomas unos de mis "brebajes extraños".
Débora: ¡Jajajajaja- 
Víctor: *la carga*
Débora: ¿Eh? ¡Oye!
Víctor: *la lleva a la habitación*


Víctor: ¡Rápido antes de que se aparezca con el rociador antiplagas!
Débora: ¡Jajajajaja!


Patricia: Rociador, creo que nos llaman.

Ambos tenían cuanto necesitaban para vivir, y el amor de Mama Paty era incondicional sin duda alguna ~


Pero aún con ello era difícil no extrañar a aquellos que, aún siendo parte de su pasado, siempre estaban presentes en sus corazones ... Pero poco podían hacer al no saber cómo regresar a casa. No encontraron la manera.


Víctor: Ya caaaaasi está ...
Débora: ¿En serio eso te servirá para la rasquiña que tienes ahora?
Víctor: ¡Ni me lo recuerdes!


Víctor: Aghhhhh ...
Débora: ¡Jajajaja! Eso te pasa por andar de listo agarrando todo lo que te encuentras cuando hay tanta planta dañina por aquí.
Víctor: Pues que sepas que igual me aguanto como macho pecho no peludo que soy. No soy un llorón como tú.
Débora: Repite eso y te muestro qué tanto puedo hacer con este serrucho.
Víctor: ¡Uy, pero qué miedo!
Débora: Fastidioso.
Víctor: ¡Jajajaja- Oh, ya está.
Débora: ¿Qué preparaste entonces?
Víctor: Es solo un repelente ~ *sopla un poco y se lo aplica* 


Víctor: Ahhhhh, que ya me estaba convirtiendo en alimento para mosquitos esta mañana y no tolero un piquete más.
Débora: *sonríe*
Víctor: ¿Quieres un poco, Debbie?
Débora: Por fa.
Víctor: Vale, ya te preparo un poco ... Pero ya sabes que no lo hago gratis.
Débora: ¡Jaja!

Solo les quedaba disfrutar de aquello que tenían consigo, que poco tampoco era.


En fin. Si alguno se pregunta algo cómo: "¿Pero a qué se podrían dedicarse ambos en el lugar más recóndito de la tierra?" ~  Pues bien, les contaré un poco respecto a su "cotidianidad". 


Por un lado tenemos a Víctor ~


Víctor: ¡Genial, luciérnagas!


Víctor: ¡Yaaaa las atrapé!

Suele alejarse un poco de casa y pescar en las mañanas, o la menos intentarlo porque lo peces parecen odiarlo, para luego comer como sino hubiese un mañana ... Es algo glotón. Caza insectos, muchos insectos, o recolecta plantitas silvestres que luego intenta identificar.


Algo más que a Víctor le encanta hacer cada día es coquetear con su novia, eso es obvio ...


Sobre todo cuando logra hacerla salir de casa ~


O al menos hace el intento de "coquetear", ya que siempre hay un bicho cerca intentando seducirlo para que lo atrape. Si al final esta muchacha prefiere no salir, pues busca la manera de revolcarse con ella en la cama de Mamá Paty entre juegos, recibiendo una que otra patada en la cara de vez en cuando ~


Es algo torpe la muchacha, pero así la quiere el chico.

Víctor también suele intentar ayudar a Mamá Paty con el jardín y su cuidado, plantando y demás ... Y digo "intentar" otra vez porque a la otra le parece muy divertido meter los pies en medio mientras cubre con tierra alguna semilla ... 


Víctor: Mamá Paty ...
Patricia: Jeje ~

Ella no da explicaciones coherentes del por qué, pero así la quiere Víctor y le aguanta su trolleo jardinero ... Realmente adora a esta mujer.


¡Ah! Y sí, también prepara todo tipo de brebajes y ungüentos con todo lo que encuentra. Se podría decir que es el aprendiz oficial de una encantadora ermita.

Sobre el día a día de Débora, la verdad es un poco más tranquilo ... ¿O aburrido? Eso de acuerdo a la perspectiva de cada quien ... ¡Pero vamos! Eso es lo que implica ser una cerebrito con tendencia a tener todo en orden y mandarte a la mierda cuando haces algo mal.


A pesar de vivir en la nada, Débora es una chica muy culta. Lee, lee mucho y donde sea ...


O al menos hace el intento y de alguna manera lo consigue tras sobreesforzar su limitada vista porque simplemente le encanta hacerlo. ¿Qué? ¡Los lentes que llevaba de niña no eran de adorno! ¡En serio los necesita! ... Pero por un accidente con cierto ser de cabello plateado del cual no diré el nombre dejaron de existir.

Ella es quien le pone límites a Víctor, porque la verdad Mamá Paty poco lo hace ...


Pero también adora ser consentida por este cuando no la cambia por algún bicho raro ... 


¿Cómo negarse a esos detalles?


Le gusta tallar en madera ... Aunque en más de una ocasión estuvo cerca de perder los dedos. Insisto en que es algo torpe, y si a eso le sumamos su leve ceguera ... Está bien, no dejaré volar mi imaginación por ahora.


Débora: Más te vale desaparecer ya, mancha asquerosa.

Limpia, limpia mucho ...


Débora: ¡Un poco más, Debbie!

Repara todo y no tolera ver nada donde no debe ir o como no debe estar porque le entra una extraña ansiedad por arreglarlo.

Sí más o menos todo esto sería.

Débora es algo cruel al decir las cosas, a veces malhablada y algo cortante ... Bueno, eso desde siempre, pero también es muy dulce, muy similar a su abuelo en varios aspectos ... De hecho, por este y sus particulares cuentos, de niña soñaba ser policía para mantener todo justamente así: ¡En orden! Tal y como a ella le gusta ... Pero vamos, tan lejos de la sociedad es algo que ha dejado en el recuerdo ... 


Por lo menos su adorado y fastidioso Víctor siempre está cerca para hacerla feliz y sacarle una sonrisa, aún cuando entra en crisis al pensar en lo mucho que extraña al resto de su familia.

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