viernes, 10 de julio de 2015

Nuevas personas, grandes amistades


Nila: Ay, qué nervios ...

Aquella galería de arte familiar convertida en negocio tuvo tanto éxito, que a los Riové ya no les daba para estar a cargo de esta entre ellos mismos por sus otras responsabilidades, optando por contratar a una joven y entusiasmada muchacha que concurría el lugar desde hacía mucho tiempo: Nila Yu.


Conoció la tienda cuando se vendía ropa en ella ... Y cuando esta se convirtió en galería, aunque no tuviese demasiado dinero para comprar los costosos cuadros de Catalina e Izán, no podía evitar pasarse por ahí una y otra vez, pues admiraba el trabajo de ambos como nadie. El que haya sido contratada por la familia fue algo que la hizo muy feliz realmente.


Difícilmente se podría encontrar en el mundo mejor empleada que Nila. La joven no solo era divertida, con un estilo fresco y llamativo ... ¡También era muy trabajadora! ¡Cumplía con su labor sin reclamo alguno!


Ángel: ¿Nila?

De hecho, además de ello, también estaba llena de ideas para mejorar el lugar, y eso fue algo que definitivamente no pasó desapercibido ante los Riové ...


Ángel: ¡Eso suena increíble, Nila!
Nila: ¿En serio lo cree?
Ángel: ¡Claro que sí! Inmediatamente iremos con Izán y Cata para que tú misma le comentes a ambos tu idea.
Nila: Ains ... Es que me da algo de vergüenza y-
Ángel: Nada de vergüenza, muchacha, que eres increíble.


Nila: Ay, Señora Riové ... ¡Muchísimas gracias!

Quienes no podían evitar llenarla de elogios y uno que otro ascenso cada cierto lapso de tiempo ... Que no era muy largo realmente.


Nila: ¿Que aumentarán mi sueldo otra vez?

La vida le sonreía a los Riové aún más que antes ...


Izán: Oh vaya ...
Catalina: *se sonroja*


Pues además de sus logros y la solidez de sus relaciones, habían conocido a nuevas personas que sin duda alguna conseguían alegrar aún más el día a día de cada uno de alguna manera, y no, no solo lo digo por Nila ... 


Una mujer tan impresionante como lo era Rosario Lápida, la nuera de la ya fallecida Casandra, difícilmente podía pasar por alto, incluso, ante el selecto ojo de alguien como Catalina Riové. 


Rosario: Llevaré este.
Catalina: ¿Rosario?
Rosario: ¿Cómo estás, querida?
Catalina: ¡Rosario! ¡No esperaba verte por aquí!
Rosario: *sonríe*
Catalina: Veamos ... ¿Dices que quieres comprar este cuadro?


Rosario: ¡Así es! Además me gustaría encargar otros dos o tres en particular. Son para decorar la oficina de mi esposo.
Catalina: Entiendo, entiendo ...


Catalina: Entonces serían ... ¿Tres? ¿Cuatro?
Rosario: No te molesta, ¿verdad? ... Digo, no sé si son demasiados porque los necesitaré a más tardar para la próxima semana.
Catalina: ¡Para nada, al contrario! ... Para mí será un placer cubrir tu encargo, Rosario.
Rosario: Ay, linda ... Sabía que no iba a llevarme una decepción contigo.

Solo verla pasar ante su casa en compañía de su hija, la pequeña Ana, o su esposo Darío, la dejaba hechizada sin más. Esta mujer mostraba tal elegancia en su andar que parecía traída de otro mundo, y con un pícaro, pero agradable gesto, solía devolver la mirada a la rubia que no podía evitar sonreír también ante ello ... Hasta que finalmente la mujer de cabello de plata tomó la iniciativa y comenzaron a hablar.


Desde entonces ... Se podría decir que son inseparables.


Rosario: ¿Qué te digo, querido? Siempre es necesario invertir en la imagen. Es la portada de lo que somos.
Catalina: Totalmente de acuerdo.
Izán: En términos simples ~ "Izán, por favor deja de vestirte como un adolescente sin gracia" (?)
Catalina: ¡Jajajajajaja!


Rosario: Espera, espera ... ¡Ni más faltaba! Sé a la perfección que sueles vestir cómodamente para pintar.
Izán: *sonríe*
Rosario: Lo digo por varios de sus clientes ... Por favor, es que más de uno daña la imagen del negocio con su sola presencia. 


Rosario: ¿Por qué no vuelven a implementar la boutique? Le harían un favor a mis ojos.
Izán: ¡Jajajajaja!
Catalina: Ay, Rosario ... Nunca cambies.
Rosario: *le guiña el ojo a Cata* ~ Sabes que siempre que bromeo lo hago con clase, querida. Aún así, sin importar quién y cómo venga a la galería, difícilmente podrían dejar de asombrarme con su trabajo ... Incluso he hablado con unos amigos de mi esposo, y al parecer los dejé un taaaanto interesados en venir.
Izán: Oh vaya ... Si tenemos publicista y yo ni me había dado por enterado.
Rosario: Y de la más alta categoría.
Izán: Muchas gracias por eso último, Rosario.
Catalina: Muchas gracias en serio, amiga ... Eres un sol.

Rosario siempre tiene algo interesante qué contar o de qué hablar, al menos para Catalina Riové. 


Sí, era una mujer vanidosa como ninguna otra, pero también era muy inteligente y difícilmente no había un tema que no lograra tocar con total dominio, algo que simplemente dejaba encantada a la heredera de los Riové ~ Se podría decir que era una mujer de su tipo o algo similar ...


Y el hecho de que ninguna de las dos sintiera envidia por la otra, cosa común entre las mujeres de su clase, sino admiración, dejaba en evidencia el hecho de que su relación duraría hasta el fin de sus días, y de seguro continuaría en el más allá ... Todos en casa están más que de acuerdo con eso ...


¡Y vaya que hacía falta! Pues ya había pasado mucho tiempo desde la última vez que Catalina había sentido una conexión ta especial con alguien más ...


Solo esperemos que esta se mantenga firme, pues es doloroso ver cómo alguien a quien quieres se aleja de ti solo por cuestiones de orgullo, dejando en tu corazón un vacío difícil de llenar.

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